El mito de Edipo es uno de los más destacados y
relevantes de la cultura occidental, y uno de los que más repercusión ha tenido
a lo largo del tiempo tanto en la historia como en el pensamiento de la
sociedad.
Existen dos versiones fundamentales en nuestra
cultura, entre otras muchas, que serían la tragedia escrita por Sófocles
llamada Edipo Rey y el análisis que hace de este mito el psicoanalista Sigmund Freud
en su obra La interpretación de los sueños. La primera de ellas fue calificada
por el filósofo Aristóteles como una muestra de la tragedia perfecta, pues
reunía todos los requisitos necesarios, sobre todo la catarsis final, que logra
que el espectador o el lector se identifique con el protagonista y se ponga en
su lugar, haciendo así que expíe sus pecados y temores.
La obra comienza con la visita de Edipo al Oráculo,
el cual le dice que matará a su padre y se casará con su madre. Para evitar
este fatal destino, este decide abandonar su hogar e ir a otro lugar para
mantener así a su familia a salvo. Sin embargo, en el camino tendrá un
encuentro con un hombre al que acaba dando muerte, que resulta ser su
progenitor, aunque Edipo no lo reconoce.
Tiempo después vuelve a Tebas, a su ciudad natal,
donde tras acabar con una peste que asolaba la zona es nombrado rey, casándose
así con su madre sin que ninguno de los dos lo supiera. Finalmente se produce
la anagnórisis, el reconocimiento, tras lo que Yocasta se suicida y Edipo se
saca los ojos, condenado a vagar el resto de su vida.
Existen dos diferencias entre esta tragedia y el
mito en sí: en primer lugar, en el original los dioses son quienes le dicen a
Edipo la verdad y este sigue reinando, pero no ocurre así en la obra de
Sófocles. Además, este escritor le da un carácter novelesco-policial a su
trabajo, que tampoco aparece en el original.
Este tipo de tragedias enseñaban lo que realmente
importaba y era trascendente, servían de lecciones morales a los espectadores
que las veían, y en especial este mito, pues existe en casi todas las culturas,
aunque con algunos cambios, es decir, es un mito casi universal.

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