Este cuento pertenece a una serie de escritos que realizó este autor y a los cuales puso el nombre de Cuentos morales. Sin embargo, en el prólogo de estos nos explica que aunque los llame así no pretende aleccionar a sus lectores, ni decir qué está bien o mal, sino que se centra en las conductas y comportamientos del ser humano, analizándolos y estudiándolos.
En un principio, podemos pensar que la trama principal y el tema fundamental es el Papa y su estado de salud, como vemos al comienzo del relato, pero si vamos más allá descubrimos que solamente se trata de una forma de introducir el aspecto imprescindible del escrito, el recuerdo de su infancia y cómo la vida, efímera, está llegando a su fin (hecho que introduce con el frío, que encontramos a lo largo de todo el escrito, y que representa el cansancio, la vejez, etc.).
Si analizamos el relato vemos que tiene tres partes:
1. Una cita del periódico, que explica el narrador, que ocupa el primer párrafo.
2. Recuerdo de la infancia, en tercera persona, hasta "había vuelto a los siete años...".
3. La narración de un sueño, contada por el narrador que adopta la posición de un personaje, en tercera persona, que llega hasta el final.
En resumen, nos encontramos con un relato en el que el autor se vale de las circunstancias especiales del Papa para divagar entre los recuerdos de su infancia, una época en la que todo era felicidad e inocencia, donde creía a ciegas y tenía fe, pero que sin embargo vista desde la vejez adquiere otros tintes y matices, pues se da cuenta de que ya no posee esa inocencia, ve todo desde una nueva perspectiva totalmente incrédula.
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